Las puertas que custodiaban las entradas de la Medina medieval dieron
paso en el siglo XVI a puertas ornamentales. Una de las más
bellas es la de
San Sebastián.
Su construcción fue
costeada por el concejo. Dos amplios arcos, y con semblanzas de la antigua
muralla. Al igual que la Puerta de Zamora,
posee una pequeña capilla en su segundo cuerpo.