La historia de Medina de
Rioseco arranca con la dominación
romana, cuando se convierte en un punto clave para comunicar
el nordeste peninsular con el centro y las prósperas zonas
mediterráneas.
La caída del Imperio
Romano, y la llegada a la península
de los visigodos supuso un mayor desarrollo de
Medina de Rioseco.
Su vocación comercial queda patente, y ya
aparece nombrada en diversos documentos como forum egurrorum,
la plaza de los mercados.
El periodo de dominación musulmana supone
un breve paréntesis en el florecimiento de
Medina, que finaliza cuando el rey Alfonso
III, el Magno, ordena repoblar estar tierras, a las
que llama Campos
Góticos.
La España cristina y
medieval depara a Medina un trato muy
favorable. De guerra en guerra, de señor en
señor, tmabién de reino en reino, al hallarse en la
frontera entre los Reinos de
Castilla y de León.
Esta época de lucha marca la
separación entre las pujantes Medina de
Rioseco y Valladolid, y
lleva a que Medina de Rioseco
tenga voz y voto en las Cortes de
Castilla como cabeza de concejo.
Hacia finales del siglo XIV, comienza la
época más deslumbrante de la Villa
de Medina de Rioseco.
Juan I primero la dota de
escudo y le otorga los títulos de muy noble y leal.
En 1421, Juan II dona
la villa a don Alonso
Enríquez, primer Almirante de
Castilla, que la hace sede del
Almirantazgo y mayorazgo para sus hijos y
descendientes. Los Reyes
Católicos la conceden celebrar 2 ferias
al año y un mercado semanal. Estas
concesiones hacen prosperar a Medina
de forma definitiva, y se comienzan a construir iglesias de proporciones
catedralícias, y hacen crecer su rico legado artístico.
Llega a merecer el sobrenombre de India Chica
por el que se la conoce en España
durante la época. Felipe IV
por fin concede a la Medina el título de
Ciudad.
La Guerra de la
Independencia, en el siglo XIX, arrasó
hombres y haciendas. Un sencillo monumento, del
riosecano Aurelio Carretero,
recuerda, a la entrada de la ciudad, el heroísmo
desplegado frente al invasor francés en la famosa batalla de
Moclín por la Ciudad.
Tal resistencia acarreó el
incendio y saqueo de Medina y de sus tesoros.
Este triunfo, según el propio
Napoleón, situó a su hermano
José en el trono de España.
Mediado el siglo XIX la Ciudad empieza a
recuperarse del desastre. Se construye el Canal de
Castilla, y el entrañable Tren
Burra y se instalan numerosas
fundiciones.
Y durante el siglo XX , se inicio un
esfuerzo descomunal de restauración y consolidación del
muy rico patrimonio histórico-artístico de
Medina.