HISTORIA Y ARTE
L a importancia de esta villa en la época medieval se debió a su ubicación, en la frontera entre el reino de León y el reino de Castilla, lo que convirtió este núcleo en punto de numerosas batallas entre las dos fuerzas militares.
A partir del siglo X, el bastión de los Montes de Torozos, donde tiene su enclave Villalba de los Alcores, pertenecía al Reino Asturleonés.
El enclave aparece como "Villa Realenga" cuando Fernando I unifica los reinos de Castilla y León en 1037.
Villalba se convierte en población realenga de Castilla con la llegada de Alfonso VI al trono castellano el año 1072. Su hija y heredera Doña Urraca (1109-1126), premio los grandes servicios prestados a la Reconquista por la Orden Militar de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, donando a éstos dicha villa y algunos terrenos circundantes.
Los Sanjuanistas dieron a Villalba días de máximo esplendor y la convirtieron en una de las plazas fuertes de Castilla al dotarla de cerca muralla y del Castilla-palacio que fue estancia de reyes, nobles y guerreros.
La muralla
La extensa muralla, que tenía forma rectangular y estuvo guarnecida por 36 cubos y un foso amplio, circundaba el caserío concentrado de la villa. Aún se admiran grandes lienzos de aquella cerca muralla y 7 de sus cubos semicirculares que enlazan dichos tramos aportando el resultado de un conjunto arquitectónico de gran prestancia medieval y castrense.
El castillo
El primitivo edificio del castillo, fue construido por los Caballeros
Hospitalarios de San Juan de Jerusalén. Se trata de El conjunto de fortificaciones forma
tres recintos en forma de cuadrilátero, protegido con cubos de base cuadrada. Se
conservan algunos restos de la muralla de la villa, que forma el recinto más externo. El
segundo es la barbacana del castillo. Tiene una estructura regular amparándose en ocho
torres cuadradas, todo hermético. Está soberbiamente construido, siendo de notar la
perfección de los abovedamientos, como se observa en alguna bóveda elíptica.
Iglesia de Santiago Apóstol
La iglesia parroquial de Villalba de los Alcores tiene la advocación de Santiago Apóstol y ostenta un mosaico de estilos arquitectónicos trazado desde los años 1150 hasta 1725.
Su planta de cruz latina consta de tres naves paralelas cortadas transversalmente por el crucero, sin exceder los muros del templo, conserva intacto el ábside, con sus canecillos. La Capilla Mayor construida en los siglos XII y XIII. Sus bóvedas y muros laterales, pertenecen al siglo XIV. La torre, es renacentista (del siglo XVI), y se puede advertir, empotrada en ella, la primitiva espadaña cisterciense.
La Sacristía, del siglo XVIII, es una magnífica muestra del Neoclásico. El retablo mayor, barroco, es obra de Blas Martínez de Obregón (1694). Fue pintado y dorado, en 1702, por Antonio Barrera.
Santa María del Templo
Esta iglesia cerrada al culto desde 1818, fue construida en el siglo
XII, pertenece al estilo románico-cisterciense. Su nombre, Santa María del Temple,
induce a pensar que fue obra de los Templarios, como corrobora la tradición. Aunque
sencilla, posee bellas proporciones y gran valor artístico.
Ha sido declarada Bien de Interés Cultural, tiene ábside redondo de medio tambor con tres paños divididos por medias columnas; puerta al norte formada por por tres arcos de medio punto decrecientes, ventanales abocinados y una sencilla cornisa.
Monasterio de Matallana
Es muy probable que el Monasterio de Matallana fuera fundado por San Froilán, que fue consagrado obispo de León en el año 900, según el cómputo más aproximado. Consta que Alfonso II, el gran repoblador de Castilla y León , le otorgó poderes para que fundase monasterios en los lugares que le pareciese más a propósito, el emplazamiento correspondía a las granjas de las monjas de Mataplana.
En tiempos del rey
Alfonso VIII , Matallana pertenecía a la Orden Hospitalaria. El rey adquiere Matallana de
los hospitalarios y la dona a don Tello Pérez de Meneses, que funda en ella un monasterio
del Císter con el nombre de Santa María.
En el año 1228, la reina doña Beatriz de Suabia comenzó a edificar su magnífico templo gótico, que fue continuado por la reina doña Berenguela en 1235. Fueron innumerables las donaciones que los reyes y nobles hicieron a este Monasterio.
En el interior del templo estaban las tumbas de don Tello Pérez y su mujer, doña Gótroda, así como las de otros descendientes de la familia Meneses. Estas excepcionales tumbas, en piedra caliza labrada, con el bulto yacente de sus titulares se encuentran hoy en el Museo Arqueológico de Cataluña.
Arqueología
El despoblado medieval de Fuenteungrillo se sitúa a cuatro kilómetros de la población, en la carretera Villalba-Valdenebro
Los fragmentos romanos hallados en estas excavaciones son un indicio de su antigüedad. Hay datos arqueológicos que confirman su existencia en los siglos IX y XI. Los vestigios más abundantes y actualmente visibles, pertenecen a los siglos XII XIII.
Todo parece indicar, que se despobló en las últimas décadas del siglo XIV. Lo primero en despoblarse fue el barrio de Santa Coloma (1330). Poco después, continuaría la despoblación del núcleo principal, que pasó de tener doscientos habitantes a mediados del siglo XIV, a tres a principios del siglo XV.
Según recoge un documento del 28 de Abril de 1404, Villalba de los Alcores agrega, gracias a una donación, parte del término de Fuente de Angrillos (hoy Fuenteungrillo.
Actualmente, las excavaciones de este despoblado medieval siguen en curso.