villagarcia2.gif (9695 bytes)

Historia y Arte

    La historia conocida de Villagarcía se remonta al s. X, época de la colonización de estas tierras, irradiada desde la gran Abadía de Sahagún, y por tanto, de carácter monástico.

    Los años de mayor esplendor de la villa se registran en el s. XVI, cuando era señor de Villagarcía don Luis Méndez de Quijada, tenido en gran estima por Carlos V y Felipe II, y de cuyo castillo todavía subsisten las ruinas. Prueba de ste afecto es que el emperador le confió la educación de su hijo natural don Juan de Austria, Jeromín, a quien se trajo Quijada a Valladolid desde Alemania, en el viaje que realizó a españa para casarse con doña Magdalena de Ulloa, mujer de vital importancia en la Historia de Villagarcía. Cuentan los cronistas de la época que doña Magdalena desconocía quién era en realidad el joven a quien su marido educaba, y por el que tantos desvelos tenía. Tanto que la esposa de don Luis llegó a pensar que el joven era fruto de "alguna debilidad " de su marido.

castillo2.bmp (294806 bytes)

    Pero el tiempo vino a tranquilizar a Doña Magdalena cuando Felipe II proclamó en el monasterio de la Santa Espina que Juan era su hermano. A la muerte de don Luis, su viuda se dedicó completamente a la fundación de tres colegios de jesuitas en Villagarcía, Oviedo y Santander. De sus obras en Villagarcía se conserva la Colegiata de San Luis, a uno de cuyos laterales iba adosado el colegio de la compañía de Jesús, hoy desaparecido, salvo la pared de la celda del Padre Isla.

 

Colegiata de San Luis

    colegiata03.bmp (272650 bytes)El exterior de la colegiata es de líneas severas; la fachada principal se levanta sobre unas escalinatas y tiene la puerta adintelada, sobre la que se abre un amplio ventanal. La planta del templo es de cruz latina, cubierta por bóveda de cañón, con tres capillas en cada lateral de la nave. El trazado de los planos corrió a cargo de Gil de Hontañón, quien deja de ver en ellos las formas renacentistas tan en boga en aquellos años. Muestra de su gusto por lo clásico son las puertas y ventanas adinteladas y el frontón de la fachada, aparte de otros muchos detalles.

 

    El retablo mayor lo diseñó Juan de Herrera y lo labró el maestro Juan Sanz de Torrecilla. El primer cuerpo, alzado sobre un pedestal en piedra de las canteras de Urueña, presenta tres grandes relieves en alabastro con escenas de la Anunciación, la Adoración de los Reyes y la Circuncisión, así como cuatro hornacinas con esculturas de los Evangelistas. Los relieves del segundo cuerpo muestran motivos de la Pasión, la Oración del Huerto, la Flagelación y la aparición de Jesús a Mª Magdalena, que va en el centro.

retablov.JPG (14922 bytes)

    Por último, el cuerpo superior, bajo el frontón, lo ocupa una escultura de San Luis Rey de Francia, a cuya advocación se construyó la colegiata. En el presbiterio, al lado de la epístola, descansan los restos de doña Magdalena de ulloa, y en frente, en el lado del evangelio, los de don Luis Quijada, bajo sus estatuas de mármol. A ambos lados del crucero hay otros dos retablos, que reciben las imágenes de San Ignacio de Loyola, fundador de los jesuitas, y de San Francisco Javier, santo de la misma orden.

Iglesia de San Pedro

    El otro gran monumento de la villa es la iglesia de San Pedro, de tosco sillar, de muros lisos, con una hermosa portada de medio punto y una torre de dos cuerpos de ladrillo, con ventanales de perfil mudéjar.

iglesia.JPG (15443 bytes)

 

Regresar a Tierra de Campos uarrow.gif (1147 bytes)